Los sacramentos son ordenanzas de Jesucristo que vemos a lo largo del Nuevo Testamento, las cuáles, se viven y practican en comunidad. Los sacramentos han de verse como lo definió Agustín de Hipona, expresiones visibles de la Gracia de Dios que permiten a su Pueblo participar de Él y con Él. Como iglesia, creemos, valoramos y practicamos institucionalmente al menos dos de ellos: el bautismo y la Santa Cena.
Bautismo
Como iglesia, creemos que es un acto simbólico y de obediencia pública de parte de las personas que han confesado a Jesús como su Señor y Rey. A través de este acto cargado de teología, expresamos nuestra unión y participación en la muerte y resurrección de Jesucristo (Rom 6:3-11). El bautismo no sustituye, ni mucho menos, equivale a la obra vicaria de Jesucristo para salvación/transformación.
Santa Cena
Como iglesia, creemos que es un memorial o recordatorio de la vida, muerte, resurrección y segunda venida de Jesucristo. El pan y el vino son símbolos del cuerpo y sangre de Cristo (Mt 26:26-29; Mr 14:22-25; Lc 22:17-20; 1 Co 11:23-26). Institucionalmente, pueden participar creyentes (no necesariamente miembros de SQ) que públicamente sean seguidores de Jesús.